¿Por Qué Salen las Hernias Umbilicales? Causas, Factores de Riesgo y Cómo Prevenirlas.

Las hernias umbilicales son más comunes de lo que muchas personas creen. Aunque suelen relacionarse con los bebés, también pueden aparecer en adultos debido a distintos factores que debilitan la zona del ombligo. Entender por qué se producen es fundamental para prevenir complicaciones y saber cuándo buscar atención médica.

¿Qué es una hernia umbilical?

Una hernia umbilical ocurre cuando una parte del intestino, grasa abdominal o tejido interno empuja hacia afuera a través de un punto débil en la pared abdominal cerca del ombligo. Esto genera un pequeño bulto visible o palpable que puede aumentar de tamaño al toser, reír o hacer esfuerzo.

¿Por qué aparecen las hernias umbilicales?

La causa principal es la debilidad en la pared abdominal, específicamente en el anillo umbilical, que es la abertura natural por donde pasaba el cordón umbilical antes del nacimiento. Cuando este punto está debilitado, cualquier aumento de presión interna puede provocar que algo empuje hacia afuera y forme la hernia.

A partir de esa debilidad, existen varias razones específicas que pueden desencadenarla:

1. Aumento de la presión dentro del abdomen

Esta es una de las causas más comunes en adultos. La presión excesiva empuja hacia afuera el punto débil cercano al ombligo. Puede ser provocada por:

  • Levantar objetos muy pesados
  • Esfuerzo intenso o frecuente
  • Toser de manera crónica
  • Estreñimiento severo
  • Obesidad

Cuanta más presión se ejerce, más vulnerable se vuelve la zona, favoreciendo la aparición de la hernia.

2. Embarazo

El embarazo genera estiramiento progresivo de los músculos abdominales, especialmente en los últimos meses. Esto debilita la zona del ombligo y aumenta la presión interna, por lo que muchas mujeres desarrollan una hernia umbilical durante o después del embarazo.

3. Cirugías previas o cicatrices

Una operación cerca del ombligo puede afectar la fuerza de la pared abdominal. El tejido cicatricial puede quedar más débil que el músculo original, facilitando que el contenido abdominal empuje hacia afuera.

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4. Predisposición genética

Algunas personas nacen con un anillo umbilical más débil de lo normal. En los bebés, esto se observa cuando el orificio no se cierra completamente después del nacimiento, lo que hace que la hernia aparezca en los primeros meses de vida.

5. Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)

En personas con enfermedades hepáticas u otros problemas que provocan retención de líquido, la presión interna aumenta y puede desarrollar una hernia umbilical.

Factores de riesgo más comunes

Aunque cualquier persona puede presentar una hernia umbilical, los siguientes factores incrementan el riesgo:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Embarazos múltiples
  • Tabaquismo (provoca tos crónica y debilidad muscular)
  • Actividades laborales que requieren cargar peso
  • Problemas respiratorios crónicos
  • Estreñimiento persistente

Mientras más factores estén presentes, mayor es la probabilidad de desarrollar la hernia.

¿Es peligrosa una hernia umbilical?

En la mayoría de los casos no es grave, pero puede complicarse si parte del intestino queda atrapado dentro del orificio, cortando la circulación. Esto se llama estrangulación y requiere cirugía urgente. Por eso, aunque no duela, siempre es recomendable evaluar la hernia con un profesional.

¿Cómo prevenir una hernia umbilical?

Aunque no todas pueden evitarse, sí es posible reducir el riesgo con medidas sencillas:

  • Mantener un peso saludable
  • Evitar esfuerzos excesivos o levantar objetos muy pesados
  • Tratar el estreñimiento y la tos crónica
  • Fortalecer el abdomen con ejercicios adecuados
  • Usar técnicas correctas al cargar peso
  • Cuidar la zona después de cirugías abdominales

La prevención es clave para mantener la pared abdominal fuerte y menos vulnerable.

Conclusión

Las hernias umbilicales aparecen principalmente por una combinación de debilidad en la zona del ombligo y aumento de presión dentro del abdomen. Aunque muchas no son peligrosas, sí requieren atención para evitar complicaciones. Con hábitos saludables y cuidado adecuado del abdomen, es posible reducir significativamente el riesgo de desarrollarlas.